Literatura rusa que avecinaba el socialismo

La literatura rusa del siglo XIX reúne una colección total de libros y autores de una calidad excelsa. Pocas veces en la Historia de la humanidad se han parido obras tan geniales como las que en el ocaso de la era de los zares se escribieron. Autores como Nikolái Gogol, Alexandr Pushkin, Fiodor Dostoievski o León Tolstoi crearon novelas y cuentos de unos quilates increíbles.

La narrativa de estos genios de la literatura era brillante, pero también lo eran sus discursos y ambientaciones. Por ejemplo, el autor de ‘Guerra y paz’ y ‘Anna Karenina’, el conde León Tolstoi, mostraba cuatro décadas antes de la Revolución Bolchevique ciertos matices visionarios en su literatura.

Así, por ejemplo, ‘Anna Karenina’ adelanta la decadencia de la aristocracia rusa e incluso muestra la sensibilidad del terrateniente más empático con el trabajo de los campesinos; es el personaje de Lyovin el que da a entender que Rusia no puede seguir con esas injusticias, a pesar de ser un burgués aristócrata; esto es muy importante, porque Lyovin funcionar como alter ego del propio Tolstoi, un escritor que era conde y terrateniente pero que fue enterrado entre olor de multitudes por su buen y comprensible trato a los trabajadores del pueblo.

Si nos centramos en el San Petersburgo que Dostoievski retrata en ‘Crimen y castigo’, el componente previo a la Revolución Bolchevique está muy claro. El joven se enfrenta a la miseria, a la injusticia, a la avaricia de personajes como la usurera… y la única vía que parece quedarle para revelarse y no morir de hambre es la violencia. La pobreza y la desesperanza quedan muy bien reflejadas en la Rusia del XIX a cargo de Dostoievski. También los cuentos de Gogol retratan en cierto modo un clima de inquietud e incertidumbre ante los abusos de la aristocracia y el zar. Pushkin, por su parte, en ‘La hija del capitán’ aboga por una historia de revueltas y movimientos contra el poder establecido, preámbulo de lo que le tocaría a Rusia en la segunda década del siglo veinte.