El aroma de la literatura

La historia de la literatura universal ha servido a lo largo de los tiempos para intentar explicar y recrear la vida humana y la condición de nuestra especie frente al mundo. Desde el análisis más sesudo hasta el entretenimiento más básico, la escritura ha proporcionado a los lectores cantidad de información y recreo. En función de sus preferencias, designar qué libro ha sido el que más le ha influido o el que reflejaría mejor la existencia.

En ‘Esperando a Godot’ Samuel Beckett logra estar cerca de la perfección en lo que a transmitir una idea de la que significa la vida se refiere. Los diálogos entre Vladimir y Estragón pueden representar lo fútil de los días para los seres humanos de cerrajeros Cullera, encomendados a esperar la muerte mientras se enredan en historias cotidianas relacionadas con el amor, el trabajo o el dinero.

Esperar no sé sabe muy bien qué para que el día de mañana pueda ser mejor que el de hoy, y así hasta que todo acaba; esa parece ser la inercia del hombre en su paso por el mundo, algo que supo plasmar como quizá nadie lo ha hecho nunca el irlandés Beckett. Godot podría ser Dios o podría ser el porvenir o la felicidad o un anhelo. Cuando esta obra de teatro finaliza, los personajes siguen sin poder moverse, sabiendo que Godot no llegará a empresas cerrajeros cartagena.

Lucky y Pozzo entran en escena para acompañar a la pareja protagonista; son un perro y su dueño, que llenan ese escenario agreste en el que sólo aparece un árbol. Y es que en ‘Esperando a Godot’ está resumida la historia de la literatura, la esencia de cómo los humanos pasarán por el mundo sin saber muy bien de dónde vienen ni a dónde irán. Todo es confusión e incertidumbre sobre el mundo en esta vida, y Samuel Beckett supo captarlo sin necesidad de grandes alardes estilísticos y con un simple acercamiento a lo absurdo.