Libros vs E-books

Desde la llegada de la era digital y el desarrollo de dispositivos electrónicos para leer libros en formato digital (denominados E-readers), un feroz debate inició acerca de la cuestión de cuál es mejor, el libro tradicional, o el digital. Es algo relativo, tal vez en términos generales uno pudiese preferir la calidez que trae el tacto del papel al pasar cada página pero a la vez es imposible negar la conveniencia y utilidad de los E-books.

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Los puristas han tenido un mal rato para tratar de adaptarse al crecimiento exponencial de los libros digitales y cada vez más la pregunta punza en nuestras cabezas, ¿cuál es mejor? Y la respuesta para muchos sigue siendo la misma “Es relativo” porque claramente depende de la situación, e incluso depende de lo que estés leyendo. Por ejemplo, todos tenemos placeres culposos, elementos que nos traen dicha pero nos avergüenza compartir con los demás, lo mismo aplica en el ámbito literario, habrá libros que no querrás que los demás cerrajeros de lliria se enteren de que estás leyendo, tal vez quieras ocultar el arrebato inextricable que tuviste un domingo en la mañana de comenzar a leer 50 shades of grey, y tal vez del hecho de que en realidad te gustó y lo quieres seguir leyendo en los ratos libres que tienes en el cerrajeros 24horas Burjassot sin que nadie te juzgue.

Ahora bien ¿cuál es la mejor manera de hacerlo? Por una E-reader, por supuesto, sin portada o alguna pista que le haga entender a terceros lo que estás leyendo es la decisión más inteligente para ese propósito. También la idea de tener toda tu librería al alcance de tu mano en cualquier momento la hace una alternativa sumamente atractiva, sin embargo, la opción del libro tradicional es más sentimental, pero igualmente importante, hay algo del tacto del infolio de por sí que te transmite una sensación de cercanía con lo que lees y hace la lectura una experiencia más personal e involucrada, además, hay libros que simplemente quieres coleccionar y exhibir en tu biblioteca con orgullo, (cosa que es imposible con las E-readers), simplemente hay cosas que una E-reader no puede llegar a proporcionarte que los libros tradicionales sí, y viceversa, así que al responder siempre estaremos a tentados a sacar la carta de la relatividad.

La indiferencia literaria

A cuántos de nosotros, lectores fervientes de todo aquello que se publique en las páginas de papel de un libro, nos ha sorprendido ver en un vagón de un tren o en uno de los coches del metro a un joven (menor de 25) sosteniendo entre sus manos una obra clásica de la literatura universal.

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Pues bien, mi caso fue claro y es que el pasado jueves en la línea 1 del metro de  Madrid, ruta habitual para muchos estudiantes, observé atónito a una chica enfundada en su uniforme colegial leyendo el Cantar del Mio Cid, obra de obligada lectura en los institutos españoles y de referencia para la literatura de caballerías posterior. No me sorprendió verla leyéndolo, mi estupor fue cuando al resto de sus compañeros estaban absortos en sus tablets dando cuenta, algunos, del mismo libro otros mientras le daban largas con juegos como Angry Birds o Candy Crush.

Está bien poder ver a gente que todavía conserva ese gusto por el libro en papel y no en ebook o en una tableta digital.

La Generación de 1898.

La generación de 1898 se refiere a un grupo de escritores españoles que fue profundamente influenciado por la humillante derrota de España en la guerra hipano- estadounidense en 1898. Como resultado de esta derrota España no solo perdió las valiosas tierras coloniales de Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam, sino que también sufrió un duro golpe a su orgullo nacional.

El colapso del imperio español que había sobrevivido durante 400 años provocó una reflexión de nivel nacional. Los jóvenes escritores e intelectuales estaban a la vanguardia de este autoexamen catalogando la respuesta apática de los españoles como un malestar espiritual y haciendo responsables a las autoridades gubernamentales de la derrota.

Para la generación de 1898 la literatura fue instrumento de regeneración del país a través de la crítica mordaz, social y política, capaz de promover un renovado interés en el panorama español y una nueva interpretación de la tradición artística de España.

Lo escritores integrantes de esta generación nacen todos ellos entre 1864 y 1876, se incluye a: Enrique de Mesa, Ángel Ganivet, Miguel de Unamuno. (Ramón Mª del Valle Inclán José Martínez Ruiz (Azorín).Pío Baroja, Ricardo Baroja, Antonio Machado, Manuel Machado, Ramiro de Maeztu. Ramón Menéndez Pidal, Vicente Blasco Ibáñez y Jacinto Benavente.

Frecuentemente se citan comparaciones recurrentes entre la generación de 1898 y otro movimiento literario español muy popular en los primeros años del siglo XX conocido como el modernismo. La confusión respecto a estos dos grupos ha oscurecido una comprensión clara del desarrollo estético e intelectual de este periodo y alzado numerosas voces de crítica hacia el término de generación del 98 que claman por su desaparición.

Para diferenciar entre los dos movimientos los analistas expertos a favor de mantener el término de generación del 98, argumentan que la preocupación central de la generación del 98 era el nacionalismo como cuestión social mientras que la de los modernistas era la estética y la innovación literaria.

No obstante, se ha observado que varios autores españoles de esta época han sido influenciados por ambos movimientos y han sido en un momento u otro incluidos en ambas categorías.

R.L Stine; maestro del horror infantil

Hay muchas cosas que nos traen nostalgia de nuestra infancia, hay caricaturas que al verlas te transportan a muchos años atrás, a tiempos más simples y sin preocupaciones, tiempos en los que no se hacía mucho más que comer, ver televisión, jugar en el patio y dormir, y muchas otras cosas tienen ese efecto, desde canciones hasta juguetes. Pero hay mucha gente adulta de esta época que tiene una imagen en específica grabada en sus cerebros que es incapaz de removerla, la de un perro con ojos fulgurantespesadillas que aparecía en los créditos iniciales de una serie llamada “Escalofríos”, y tan solo el enunciar esa palabra, o su traducción en inglés “Goosebumps” le traerá nostalgia a muchos.

Más aún, muchos reconocen el nombre “R.L Stine” por la serie de televisión, sin embargo, no todos han leído los libros de los cuales se basa en la serie. Generalmente suelen ser cuentos cortos de horror que a veces tienen indicios de humor algo oscuro, el estilo de escritura es muy sencillo, pero el argumento de por sí, y el ritmo en la que historia se va intensificando lo hace una literatura sumamente adictiva, podías terminar muchos de sus relatos en un día y aun así querer más. Los antagonistas pueden ser monstruos, o cualquier tipo de engendros que salieran de la imaginación de Stine, y a veces incluso eran cerrajeros A Coruña.

La temática tenía elementos de ciencia ficción además del clásico horror de Stine y a veces los temas o los antagonistas podían ser algo ridículos al analizarlos pero aun así al adentrarse más en la lectura se siente la atmosfera oscura que emana el libro en general, especialmente al público al cual está dirigido; los niños. Aun así, sin importar la edad, R.L Stine siempre nos dota de una lectura ligera y placentera con un argumento atractivo y antagonistas tenebrosos que te mantendrán enganchados, y todavía sus libros son recordados por muchos adultos y adolescentes con nostalgia de sus tiempos de infancia.