El aroma de la literatura

La historia de la literatura universal ha servido a lo largo de los tiempos para intentar explicar y recrear la vida humana y la condición de nuestra especie frente al mundo. Desde el análisis más sesudo hasta el entretenimiento más básico, la escritura ha proporcionado a los lectores cantidad de información y recreo. Cada ciudadano del planeta podrá, en función de sus preferencias, designar qué libro ha sido el que más le ha influido o el que reflejaría mejor la existencia.

En ‘Esperando a Godot’ Samuel Beckett logra estar cerca de la perfección en lo que a transmitir una idea de la que significa la vida se refiere. Los diálogos entre Vladimir y Estragón pueden representar lo fútil de los días para los seres humanos, encomendados a esperar la muerte mientras se enredan en historias cotidianas relacionadas con el amor, el trabajo o el dinero.

Esperar no sé sabe muy bien qué para que el día de mañana pueda ser mejor que el de hoy, y así hasta que todo acaba; esa parece ser la inercia del hombre en su paso por el mundo, algo que supo plasmar como quizá nadie lo ha hecho nunca el irlandés Beckett. Godot podría ser Dios o podría ser el porvenir o la felicidad o un anhelo. Cuando esta obra de teatro finaliza, los personajes siguen sin poder moverse, sabiendo que Godot no llegará.

Lucky y Pozzo entran en escena para acompañar a la pareja protagonista; son un perro y su dueño, que llenan ese escenario agreste en el que sólo aparece un árbol. Y es que en ‘Esperando a Godot’ está resumida la historia de la literatura, la esencia de cómo los humanos pasarán por el mundo sin saber muy bien de dónde vienen ni a dónde irán. Todo es confusión e incertidumbre sobre el mundo en esta vida, y Samuel Beckett supo captarlo sin necesidad de grandes alardes estilísticos y con un simple acercamiento a lo absurdo.

Ernest Hemingway

Hablar del escritor estadounidense Ernest Hemingway es hablar de una de las más brillantes plumas de la historia de la literatura. Ganador del Premio Pulitzer y del Premio Nobel de Literatura, el neoyorquino dejó tras su muerte un legado importante, con obras como ‘Adiós a las armas’, ‘Fiesta’, ‘Por quién doblan las campanas’ o ‘París era una fiesta’. Novelas y relatos que fueron tejiendo la leyenda del escritor neoyorquino.

Pero entre sus libros hay uno que goza de especial carisma y rotundidad, tanto en el estilo como en la magistral parábola que encierra. Se trata de ‘El viejo y el mar’. Este trabajo de ficción, uno de los más destacados del siglo veinte, fue publicado en 1952; un año antes, Hemingway se encargó de escribirlo en la isla de Cuba, país donde además está ambientada la obra.

Santiago, conocido en la novela como ‘El viejo’, es el protagonista de las páginas del libro. Después de llevar casi tres meses sin pescar nada en La Habana, a pesar de la afectuosa ayuda del joven Manolín, Santiago decide alejarse de la orilla y tiene que enfrentarse a un pez espada que lo adentra definitivamente en las entrañas del mar. La lucha con el animal, de un tamaño enorme y de una fuerza descomunal, abre pasajes de épica en los que la lucha de ambos llega hasta el extremo.

Casi sin apenas alimentarse ni dormir, el viejo Santiago se afana en poder capturar el pez espada, en lo que considera prácticamente su última batalla y la oportunidad perfecta para redimirse de la mala ventura que había experimentado recientemente. Tras haber soñado con los famosos leones marinos en una edad que es antesala de la muerte, el protagonista se convierte en el hilo conductor de una narración brillante. La lucha contra la adversidad de la vida, el esfuerzo, la tenacidad, la gallardía y el orgullo son algunos de los valores que quedarán exaltados en ‘El viejo y el mar’.

El Discurso del Método, y el origen de “Pienso, luego existo”

descartesRené Descartes; destacado filósofo y matemático se topó con “la primera verdad” y la formuló en una de las frases más reconocidas de toda la historia “cogito ergo sum” que originalmente apareció en el Discurso del Método como “Je pense, donc je suis” y traducido al habla hispana como “Pienso, luego existo”, y a pesar de que esta frase es una de las más citadas, muy pocas personas saben el significado verdadero de la frase.

En el discurso del método, se discute de varias temáticas, incluso el alcance de la investigación científica, pero más allá de todo se discute de la verdad, y en realidad es un manuscrito brillante con reflexiones en el área de la epistemología que todavía sigue siendo estudiadas, sin lugar a dudas, la obra literaria de mayor valor de Descartes, su obra maestra, es el discurso del método, y en ella Descartes está sumido en el dilema de que tal vez no hay nada certero en el mundo, no hay ninguna verdad el discurso del metodoque se pueda afirmar con un 100% del certeza así que él empezó a dudar de todo, y bien, él dijo una vez “Para saber algo con certeza, hay que dudar de todo lo que sabemos”, y su razonamiento no era para nada extraño, tiene mucho sentido pensar así, un sueño se puede llegar a sentir igual que una experiencia cuando se está lúcido así que, ¿cómo diferenciar una con la otra? ¿Cómo se puede afirmar la existencia de uno si fácilmente nuestra vida entera pueda ser producto de un sueño o de una especie de posesión maligna (argumento cartesiano)? Descartes no era muy de dar por sentado todo puesto que sí hay cosas que conocemos son buenas al 99% y es que si él se hubiera visto en la calle en Valencia en mitad de la noche, estamos seguros de que sin dudarlo habría buscado el número de cerrajeros Valencia para que no se quedara en la casa dudando de todo, como si se hubiera dejado las llaves en casa.

En el discurso del método, su magnus opus, encontró esa respuesta, se dio cuenta que la única forma de dudar de su existencia, es que existe de por sí, que tal vez cualquier sensación o visión que tenga pueda ser producto de un sueño u otra razón, sin embargo, hay algo que es imposible acreditarle a otra cosa, y es el hecho de que piensa, eso es lo que lo hace 100% seguro de su existencia, y de ahí es que salió su célebre frase “Pienso, luego existo”. Y eso es tan solo una de las tantas brillantes conclusiones que planteó René Descartes en el Discurso del Método.

Literatura Antigua vs Moderna

A pesar de que existen millones de corrientes que han surgido en la literatura al pasar los años, corrientes que han sido inspiradas hasta de movimientos de artes plásticas, también se puede dividir ambiguamente la literatura en dos tiempos; la literatura antigua y la moderna, y la forma de parametrizar cualquiera de aquellas dos es simplemente detectar el estilo de la escritura, obviando el lenguaje, las técnicas características de las múltiples corrientes o la diferencia de las palabras que forman parte del léxico de un escrito muy antiguo a uno actual, sino concentrándose en el estilo de escritura en sí, veremos una diferencia notable, y es el propósito o el argumento de la escritura en sí, el cual es distinto para la época en la mayoría de sus casos; en la Antigua, la escritura reside en la descripción, en la moderna en los hechos.

Al decir que la literatura antigua reside en la descripción, se refiere a que es un tipo de escritura sumamente romántica, tratan de hacer el paisaje lo más vivido posible para el escritor, describiendo el mundo interno (incluyendo su filosofía o los pensamientos que surcan su mente en el instante) y el externo del personaje con detalles exquisitos, metáforas preciosas y el proceso de proyectar todo el entorno del personaje puede consumir un gran número de páginas y por lo general es así, Poe puede pasar casi un 70% de su relato describiendo a la mujer después de todo, y cada una de las paginas es mejor que la siguiente.

A diferencia de la literatura antigua, la moderna reside en los hechos, en lo que está pasando en el momento, sin tanta descripción, se concentran en la historia lo cual hace a los libros de esta época muy dependientes del argumento. Hay un mayor renombre en los libros de la época antigua, en la descripción, ahí es donde precisamente se puede encontrar lo más bello de la literatura como tal, y es algo que se puede llegar a perder si se enfoca mucho en los hechos y se olvida de detallar los alrededores con metáforas, y múltiples de expresiones literarias.

El armario y el tomo de historia

Cuando estaba estudiando en la Universidad, siempre me fascinó el mundo de sus bibliotecas, los tomos que allí se guardaban en armarios antiguos eran increíbles, no solo por su contenido, sino por la enormidad de su tamaño, en algunos caso, y en otros la admiración llegaba solo por el hecho de ver que una hoja, un folio amarillento que era todo lo que quedaba de viejos volúmenes que entre aquellas paredes se encontraban y que en aquellas vitrinas se resguardaban de humedades y ataques masivos de polvo acumulado.

Un día, mientras allí estudiaba hechos de comunicación de siglos anteriores, me llamó la atención que uno de los bibliotecarios no era capaz de acceder a un gran libro de historia antigua, de tapa de cuero verde y que seguramente pesara más que cualquier portátil que hoy en día usemos para buscar información, el caso es que probaron todas las llaves que tenían en el armarito que se sostenía sobre el escritorio de quien intentaba coger el ejemplar. Tras varias idas y venidas, las cuales despistaron hasta al estudiante más concienzudo y concentrado decicieron llamar a un cerrajero de urgencia, el cual, todo sea dicho, llego en un tiempo récord para lo que son estas cosas. El caso y según me enteré levemente, es que la cerradura y el propio armario, llevaba tanto tiempo cerrado que no se podía mover ni la llave ni los cierres internos por lo que el cerrajero tuvo que hacer “su magia”.

Finalmente, ese libro así como otros tantos, salieron de esa reclusión carcelaria en la cual, seguro que llevaban allí desde mucho tiempo antes de que yo naciera, la pena, es que los guardaron en cajas de cartón, cerrados y trasladados a otra parte dentro de la maraña de pasillos que era mi universidad y seguro que ahí se quedarán, esas maravillas de años, incluso siglos, para que nos vamos a engañar, no se volverán a usar como los han usado y todo porque en estos aparatos que ahora todos manejamos, y desde el cual, escribo estas líneas poseen casi el total del conocimiento humano desde los siglos de los siglos y por muchos años más que vengan.

Literatura en la Antigua Grecia.

En la antigua Grecia, grades figuras imprescindibles de la literatura escribieron magnificas obras que se han conservado hasta nuestros días 2500 años después y que se corresponden con el género épico, poesía, teatro, historia, filosofía y oratoria.

Las obras épicas consisten en extensos poemas cuya temática se centra en la narración de unos hechos de carácter heroico. A este género pertenecen las obras de Homero, la Illiada sobre la guerra de Troya, y la Odisea que relata el viaje de regreso del rey Ulises a su patria de Ítaca tras ser uno de los principales héroes en el sitio de Troya.

Ejemplos del género de poesía son Teogonía y el poema didáctico y moral, Los Trabajos y los Días, de Hesiodo, los cortos poemas de Arquíloco, inventor del verso yámbico, formado por dos sílabas una corta y una breve, y los fragmentos que se conservan de la obra perteneciente a la poetisa Safo de Lesbos consistentes en epitalamios, himnos y elegías.

Al igual que la poesía el teatro también era escrito en verso. Esquilo, Sófocles y Eurípides se destacaron escribiendo obras dramáticas y Aistofanes y Menandro en comedia.

Los principales historiadores fueron Herodoto y Tucídides. Herodoto escribió la historia de las guerras persas, y Tucídides sobre la guerra del Peloponeso. Otro autor destacado es Polibio, autor de la Historia General de Roma, que escribió durante la toma de Grecia por los romanos y fue enviado allí como rehén constituyendo un referente del relato histórico-filosófico, estos referentes de la antigüedad son también bien vistos por cerrajeros Malaga ya que no por trabajar con las manos, no se puede ser culto, de hecho uno de los trabajadores de cerrajeros Marbella estuvo mucho tiempo en el programa Matricula de canal sur, en el cual, el conocimiento de los autores clásicos era casi una de las asignaturas clave para poder superar programa a programa.

Los primeros textos del género de filosofía son atribuidos a Platón cuyo pensamiento desarrollo en diálogos como Critón, Fedón Fedro, El Banquete La República… gracias a Platón también conocemos la obra de su maestro Sócrates quien no escribió sus ideas, pero que Platón como discípulo las recogió en la obra Diálogos con Platón.

Otro filósofo a destacar sin duda fue Aristóteles, discípulo de Platón, con una obra caracterizada por el interés hacia lo científico, quizá influenciado por su padre médico. Títulos de su autoría son; Ética a Nicómaco, Poética, Física, Política…

De las escuelas de Platón y Aristóteles surgieron los movimientos filosóficos de los estoicos, escépticos y epicúreos.

En cuanto a oratoria, encontramos textos que datan del año 300 a. C. pertenecientes a este género. Los más famosos oradores fueron, Lisias, Isócrates y Demóstenes.

Arrabal

A veces, la enjundia literaria y el contenido y el peso de la obra de un escritor no son lo suficientemente valorados. En el caso del escritor y dramaturgo Fernando Arrabal, su faceta pública más excéntrica y sus estrambóticas apariciones en televisión han jugado en su contra; la imagen de un tipo indescifrable y frívolo parece haberle ganado la batalla al escritor ingenioso y original.

Afincado en Francia desde hace casi seis décadas, llegó a ser amigo de figuras tan relevantes en el arte del siglo veinte como Andy Warhol; Arrabal también mantuvo contacto con el poeta y ensayista del dadá Tristan Tzara y con el grupo surrealista del escritor André Breton.

Fernando Arrabal es un escritor curtido en todo tipo de terrenos. En lo que a su parte narrativa respecta, es autor de obras como ‘Baal Babilonia’, ‘El entierro de la sardina’, ‘La virgen roja’, ‘La hija de King Kong’ o ‘La torre herida por el rayo’ (Premio Eugenio Nadal en 1982), novela muy peculiar que transcurre durante la celebración del campeonato mundial de ajedrez, donde dos ajedrecistas rivales sirven como hilo discursivo.

Pero el gran escenario creador para Arrabal es sin duda el teatro. Exponente del Teatro Pánico español, ha bebido de autores como Samuel Beckett o Eugène Ionesco, representantes del teatro de lo absurdo. En la obra dramática de Arrabal destacan obras ‘Picnic’, ‘Guernica’, ‘El jardín de las delicias’, ‘El laberinto’, ‘Dalí versus Picasso’ o ‘El cementerio de automóviles’, retrato genial de la pobreza y la desesperanza urbana contemporánea.

La obra poética de Arrabal y su trabajo como cineasta y guionista ayudan a forjar la figura artística de alguien importante en la cultura española y francesa. Sin embargo, pese a tanto años de trabajo, en España parece inevitable que los medios de comunicación presenten a Arrabal como un lunático que una vez apareció ebrio en un programa presentado por Fernando Sánchez Dragó, donde quiso hablar del “milenarismo”.

Max y su España deformada

Max Estrella -conocido también como Máximo Estrella o Mala Estrella- tal vez sea uno de los personajes más entrañables y carismáticos de toda la historia de la literatura española. Este ciego, arquetipo absoluto de la genialidad, es el protagonista de ‘Luces de bohemia’, la inmortal obra escrita por entregas semanales en 1920 por parte de Ramón María del Valle-Inclán.

Y es que Max Estrella representa a la perfección los valores y los matices de aquel que ha decidido salirse del carril oficial y emprender su propio camino. Acompañado de su inseparable Latino de Híspalis, Estrella recorre establecimientos de la más absoluta bohemia, en un contexto de revueltas sociales, de rebeliones anarquistas, de represiones policiales y de influencias del eco de la Revolución Bolchevique.

Pero todo está abordado con tanto distanciamiento de la solemnidad que parece que nada es trascendente. Los personajes se comportan de una manera frívola, como queda más que manifiesto en el grupo de modernistas de cerrajeros Menorca. Hasta el gran poeta modernista Rubén Darío pasa a convertirse en uno de los protagonistas con los que Max Estrella puede conversar e intercambiar pareceres.

Nuestro héroe es un escritor de pasado glorioso que ha ido abandonándose y que renuncia a cualquier cauce de reinserción artística o laboral. El alcohol que riega las venas de Estrella lo conduce incluso al calabozo, de donde logrará salir fortalecido, toda vez que el propio ministro recuerda las hazañas del poeta. La picaresca está bien presente en esta entrega, exponente del esperpento, donde todo parece estar deformado y caricaturizado, algo que no evita una original radiografía del carácter español.

‘Luces de bohemia’ inaugura un nuevo género teatral: el esperpento. No obstante, la religiosidad, la política y la filosofía entran con brillantez en el desarrollo de la obra, donde la ceguera no es impedimento para que Max Estrella revolucione cada una de las escenas bajo un aroma del Madrid más castizo, hilarante y sórdido.

Bibliotecas con encanto.

Las bibliotecas son algunos de los tributos más completos e increíbles al conocimiento humano. Pero si además de la belleza de los libros la biblioteca en si es una belleza por su decoración o arquitectura, para los amantes de los libros estas bibliotecas que a continuación se citan, constituyen lugares descubrir y disfrutar en el que el placer de la lectura se verá incrementado por hacerlo en el mejor de los ambientes.

  • Biblioteca de la ciudad de Stturgart en Alemania; Biblioteca con forma de cubo que toma su diseño del Panteón de la Roma antigua. El edificio está pintado en un blanco puro y el único color lo proporcionan los libros.
  • Biblioteca Pública de Boston, Massachusetts, E.E.U.U.; Contiene 23 millones de libros que la convierten en la segunda biblioteca pública de E.E.U.U que más volúmenes alberga, es conocida por su increíble patio, su atrio de entrada, la arquitectura de inspiración italiana, y su excelente sala de lectura Bates Hall.
  • Biblioteca Real de Copenhague, Dinamarca; Terminada en 1999 “El Diamante Negro”, fue construida como una extensión de la Biblioteca Nacional de Dinamarca y debe su nombre a su pulido granito negro y ángulos irregulares.

Su atrio de cristal hace que el interior del edificio esté lleno de luz que permite tener vistas al mar lo que le convierte en un entorno de lectura increíble.

  • Biblioteca Central- UNAM, Ciudad de México, México; Es sin duda la joya del campus de la Ciudad Universitaria de Universidad Nacional Autónoma de México. Terminado en 1952, el edificio diseñado por Gustavo Saavedra y Juan Martínez de Velasco, tiene una capacidad aproximada de 400.000 libros. No obstante es mejor conocida por los murales exteriores que fueron realizados a mano por el arquitecto y pintor mexicano Juán O´Gorman, y que cubren un edificio de diez plantas en un mosaico que narra la historia del país.
  • Biblioteca de Alejandría, Egipto; Mientras que la legendaria Biblioteca Real de Alejandría fue destruida hace cientos de años, la Biblioteca de Alejandría inaugurada en 2002, tiene el objetivo de reavivar parte del espíritu académico. Diseñada por la firma noruega Snohetta, su forma circular recuerda al faro de Alejandría dispone de 11 niveles, alberga 8 millones de libros y dispone de cuatro museos, cuatro galerías de arte y un planetario.

La mutacion de la poesia

En estos días, en los que la literatura se enfrenta a cambios de formatos y soportes, la evolución discursiva y temática de cada una de las obras literarias que se lanzan al mercado evidencia cómo ha cambiado la forma de escribir y de contar historias. Poco más de un siglo después de que el Novecentismo (o generación del 14) brillara en su esplendor en España, el escenario es bien distinto.

La poesía es uno de los géneros literarios que más ha mutado en el último siglo; basta con abrir un libro perteneciente a un autor de hace un siglo, como Juan Ramón Jiménez, por ejemplo, para darse cuenta de que los versos son bien distintos a los que en la actualidad se hacen.

Aunque en estos días la métrica parece haber pasado a un segundo plano, la rima prácticamente ha quedado desterrada y el ritmo no dispone de un papel predominante en la elaboración de los poemas. Son nuevos tiempos para la lírica; la creación poética contemporánea puede sonar rara para aquellos lectores que se educaron leyendo libros del Modernismo, de la Generación del 98, del Novecentismo o de la Generación del 27. Y si estableciésemos la comparación entre un autor actual y los poetas del siglo de Oro, como Luis de Góngora o Francisco de Quevedo, el impacto sería aún mayor.

Mucho ha cambiado la poesía, que allá por el periodo de posguerra española empezó a cambiar sus mecanismo y su manera de expresar y contar. Con autores como Jaime Gil de Biedma, excelso escritor y representante del movimiento barcelonés de la ‘Gauche divine’, el verso dejó de ser algo complejo para acercarse a todo tipo de lectores; la belleza en el uso de la palabra se hermanó con el fácil entendimiento.

Y es que a partir de ahí la poesía, por lo general, ha dejado de usar procedimientos barrocos; muchos de los poemas pertenecientes a los siglos anteriores al que ahora acontece tenían un fuerte cariz de complejidad, de contenido casi encriptado, por lo que se convertían en una especie de adivinanza que pocos, sólo los más preparados, lograban descifrar.